LITERATURA & MÚSCIA (IV)

lunes, 13 de abril de 2009

Después de la redención y subida de los infiernos; nueva y última andadura de LEM que nos llevará hasta el verano. Cambio de tipografía pero no de imagen. Esperamos sigan disfrutando.


Amado Kiko Amat

Así comienza un artículo dedicado al joven escritor catalán a propósito de una crítica de un concierto heavy (sin desperdicio) en el cual lo más bonito que se le dedica es el titulo de la carta. El foro que le sigue no es mucho más esperanzador, y parece que Amat se ha ganado unos cuantos enemigos que incluso quieren “acompañarle” a su próximo gig y despedirlo de un par de yoyas. Kiko Amat, nacido en Sant Boi en 1971 se autoproclama rey de la literatura mod postmoderna con el libro “El día que me vaya no se lo diré a nadie” (2001) y blanco de todas las miradas de la crítica musical de blogs a prensa generalista. Articulista de La Vanguardia y capitán del blog gurú de los sabidillos gafapasta La Escuela Moderna, Kiko Amat ha sabido ganarse a buena parte de la crítica y a un público fiel que le permite todas sus salidas de tono, sus poses de chico-guay-e-interesante-pero-con-sentimientos y se reconoce que además de ser un escritor quizás no genial, tiene un estilo personal. Influenciado según él mismo admite por Nick Hornby, Irvine Welsh, Chuck Palahniuk o Dave Eggers, ha trasladado el descaro de los personajes maleantes de la escena underground londinense, les ha dado un ladrillo y los ha plantado a bombardear Zara y a correr por Las Ramblas de Barcelona. Algunos dicen que no es más que un escritor que le gusta parecer profundo añadiendo nombres de discos y artistas a sus escritos, pero no se le puede negar la intensa cultura musical que posee y la maña que se da demostrándolo en su nightlife como DJ.

Realmente su obra se puede coger del mismo palo: chicos descarriados, marginados, obsesionados con la masturbación, los guateques y la neorevolución que implica ir contra el sistema sin despeinarse las patillas. En “El día que me vaya no se lo diré a nadie”, quizás el más fresco de leer como obra primogénita, aparte de por su brevedad, el protagonista trabaja en una librería donde conocerá a la chica que perseguirá por todas las páginas de la novela. Por supuesto, incluye reseñas de libros y música, siempre apostando por el trasfondo biográfico (porque siendo sinceros, ¿quién no trasladaría sus gustos personales a sus novelas para banagloriarse de su refinamiento especial?) con protagonistas derrotados que nos hace pensar que en la escuela Amat recibía más de un capón.

Cosas que hacen BUM” (2007) puede ser el libro que más datos musicales y más nombres raritos ara bajar del Ares nos propone. Panic Orfila es el héroe de esta épica aventura de la adolescencia y la búsqueda de la aceptación social, en un ambiente de lo más animado: padres que lo abandonan al cuidado de una abuela que colabora en un grupo artístico terrorista, enamorado de una chica imposible, atrapado en una pandilla que vive por los colécteles molotov, las anfetaminas y los discos de música beat y garage (“Aquellos discos eran mi medicina y mi vaso de leche caliente, mi primer compadre, mi escondite y refugio, mis armas.(...) Con el tiempo llegaron las Marvelettes y los Impressions, los Temptations y Betty Harris, Bobby Womack y Al Creen, Sam Dees y los Miracles. También Gloria Jones, Kim Weston, Barbara Acklin, Esther Williams, Curtis Mayfield, los 4 Tops, las Supremes, Chuck Jackson, Z.Z. Hill, Tommy Hunt, Billy Stewart, Sly & The Family Stone, Nina Simone, Billy Butler, Gene Chandler, Shirley Ellis y J.J. Jackson.”).Todo ello con el humor que Amat puede darles a personajes trazados de sus propias (malas) compañías.

Su último libro, publicado este mismo 2009 se llama “Rompepistas” y cubre totalmente su narcisismo al retratarse sin tapujos en el protagonista, otro chico perdido en la escena punk de un pequeño pueblo catalán en los 80, pintando la escena de los barrios de Gracia y el Raval con cameos de “La bola de cristal”, Horacio Pinchadiscos o Jason Donovan. Quizás algo hartos de su registro, esta última obra empieza a aburrir a sus lectores más adeptos: el vomitar por las esquinas después de un atracón de speed en una pinchada mod ya no nos parece tan moderno. Así somos el público gafapasta recocido: desagradecido. Pero sus continuas actualizaciones de La Escuela Moderna siguen guiando los pilares de lo cool underground, porque Amat tiene cartuchos para todos, heavies, punkis, y puede que un día dispare contra los propios chicos de las patillas que le han abrillantado la Lambretta. Cuestión de tiempo.

Por: Ana Andújar

6 comentarios:

AS Capel dijo...

Masa, ¿Literatura y Múscia? ¿Hay alguna coqueta ciudad del sureste que eches de menos inconscientemente?

Resbalón freudiano...

AS Capel dijo...

Ah, y por comentar lo de Ana: Kiko Amat es un estomagante. Este es de los que de aquí a 10 años defenderá a Camela, pero en plan irónico/postmoderno. Tanto que el Único que lo entenderá será él y su troupe de culturetas de los de camiseta de 60 €.

En el Carrefour están a 5, Kiko Amat. Dejate arrastrar por la corriente...


Pero me ha gustado, Anica.

Ana dijo...

Ya te digo que a mi Amat tambien me parece que a veces me vende humo, y mira que a mi me gustan los flequillos y los parkas... Yo creo que en el fondo me da envidia que él pueda vivir de esto.
Y la proxima seccion, zaragüeles, libros y musica!

Rosario dijo...

¿Qué va a hacer LEM para el día del Libro? Me pica la curiosidad...

Raúl Masa dijo...

NADA

Rosario dijo...

¿POr qué este parón en LEM? jooo, lo echo de menos!