Las distintas lenguas

lunes, 29 de diciembre de 2008

Hace no mucho tiempo, mientras recorría con la mirada las baldas de la Biblioteca Pública de mi barrio, me fijé que había una estantería nueva.

No falto de curiosidad me acerqué a ver con qué tipo de libros habían aumentado la colección.

Cual fue mi sorpresa al ver que se trataba de libros en rumano.

En un principio no entendí bien que podía hacer una estantería llena de literatura escrita en rumano. Pero al instante me percaté de que la lógica es la que debe imponerse en nuestra sociedad. El primer servicio que debe ofrecer una Biblioteca pública es el de satisfacer las necesidades de los usuarios, y que duda cabe que la población proveniente del Este es cada vez mayor. Y pese a que la primera generación de inmigrantes no sea de una alta cualificación académica, no es motivo para que disponga de todo tipo de libros que llene sus necesidades culturales y de conocimiento.

Lo cierto es que cada día más las bibliotecas deben adaptarse a las diferentes necesidades (cada vez más crecientes) de esta nueva sociedad. Tanto tecnológicas, como de medios audiovisuales, y claro está de fondos.

Así que Chapeau por esta Biblioteca. Esperemos que el ejemplo cunda.