LITERATURA & MÚSCIA (III)

viernes, 13 de marzo de 2009


PEGATE UN TIRO PARA SOBREVIVIR: UN VIAJE PERSONAL POR LA AMÉRICA DE LOS MITOS - Chuck Klosterman

Siguiendo los pasos de Nick Hornby, encontramos en Chuck Klosterman la mezcla perfecta entre la ficción del primero y la realidad de los mitos del rock and roll americanos. Klosterman ha creado un diario de viaje que si bien ha suscitado indiferencia entre los puristas críticos de la literatura musical por la particular personalidad que no teme en plasmar, no se le puede negar que el experimento merece ser leído.

Editado por Reservoir Books (algún día esta editorial se merecerá un artículo entero) Klosterman relata en forma de novela su viaje a lo largo de Norteamérica buscando los escenarios finales de algunas de las estrellas más desgraciadas del rock, el heavy y el soul en los lugares donde murierion, se suicidaron, o acabaron deficnitvamente con su carrera artística. ¿Puede parecer pretencioso que un periodista en horas bajas de la revista Spin recorra 10.000 kilómetros en un coche de alquiler sin más compañía que 600 cedés y una bolsa de marihuana? Demonios, sí, pero buena envidia que puede darnos.

En apenas 20 días Chuck Klosterman nos describe lugares como el campo donde se estrelló la avioneta de Buddy Holly, el invernadero donde Kurt Cobain se voló los sesos, el río en el que se ahogó Jeff Buckley e incluso salas de conciertos en llamas donde murieron miles de fans en un concierto heavy. No pretende mitificar a ninguna figura, al contrario, devuelve realismo a los altares que de amor ciego habían construido algunos seguidores. Nos dice, por ejemplo, que Pearl Jam era mucho más famoso y conocido que Nirvana hasta que Cobain se mató y encumbró su nombre al trono del grunge. Y nos da escalofríos cuando analiza y desmenuza Kid A de Radiohead, y lo presenta como una fatal visión del 11-S cuando el disco salió a la venta en octubre del 2000 (detalles vídeo a vídeo en
http://ionlyfeelmusic.blogspot.com/2008/09/pgate-un-tiro-para-sobrevivir.html, en las letras hay aviones estrellándose en Nueva York, rascacielos en llamas, gente lanzándose por las ventanas, una estremecedora premonición que pone los pelos de punta).

Y sí, Klosterman es un poco sosainas y sí, nos huele a chamusquina que también incluya entre las páginas de este cuaderno de bitácora las penas y glorias de sus relaciones sentimentales como ya lo hacía algún conocido nuestro en alta fidelidad, pero su prosa, su patética plasmación de su imaginería musical y su obsesión por las páginas más negras del rock enganchan hasta la última página. No es El camino de Kerouac, pero sí digno de ser leído por puro entretenimiento freak. Y como reza el subtítulo de su contraportada: Si le gusta la música pop, y de vez en cuando reflexiona sobre la evidencia de que algún día tendrá que morir, éste muy bien podría ser el libro de su vida.
Por: Ana Andújar

3 comentarios:

Raúl Masa dijo...

Anita, vas a terminar convenciéndome de que estas cosas son interesantes, jejeje.

Ana dijo...

Un dia haremos un trato: yo me bailo una salsa y canto reggetón contigo en tu coche y tu te vienes a un concierto de garage avec moi...y que la literatura nos ayude!

el empalador negro dijo...

oye Ana, que por qué todos los autoes anglosajones?? para cuándo una biografía de los chichos o de falete?